Somos los
otros. El pasatiempo y los gustos que tanto te encienden nunca fueron tuyos,
son la parte de un amor perdido; la forma en que ríes o en que señalas ya
fueron utilizadas por un amigo o un profesor; las palabras que dices, como las
que digo yo, ya fueron dichas por alguien que hemos olvidado. La originalidad es
una operación sólo propia de Dios.
Drama de un yo
Hace 6 años
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